sábado, 20 de marzo de 2010

Fin



Un día de estos
cuando se espanten las nubes
y se desvista el cielo...
Cuando se tiñan las pieles
de sol intenso.

Que se dejen de predicciones, brujas y anhelos,
que se destierren de ellos
y de los recuerdos.
Acudan a duendes si sienten miedo...
Cuenten sus secretos.

Un día de estos
cuando los aterre el encierro,
cuando la ira se quede a espiarlos
y el viento pueda soplarlos...

Un día de estos
cuando los escalofríos se disputen los cuerpos,
y las lágrimas formen tormenta...
Cuando el infinito se acerque
y el tiempo desaparezca...

Que los presos destruyan las rejas.

Un día de estos
cuando se abran y cierren puertas,
cuando los caminos distorsionen las vueltas,
cuando se multipliquen los gritos
y el silencio muera.

Un día de estos
cuando lo genuino insista y no pueda,
cuando la paz empuje
y en el peaje la detengan...

Que les cuenten historias a los niños
y a los abuelos entretengan.

Un día de estos
en donde intuyas que suceda,
te vienes conmigo,
trae unos dulces
y no olvides el abrigo.

Pasos




Pasos que van recorriendo
y llevan apurado el andar...
se atreven, te animan,
marchan firme sin dudar.

Pasos que empujan sin permiso,
e inquietan el ajeno mirar.
No descansan un segundo…
Uno, dos, uno y otro más.

Pasos que buscan desafíos,
de pisada fuerte, nadie les hace frente.
Pasos que suceden tan sólo sin pensar…
Jamás saben donde anclar.

Pasos condenados a seguir
sin franco ni espera, en feriados o fiestas,
aunque pierdan la meta
y los encuentre la soledad.

Pasos que aúnan recuerdos,
algunos en secreto, hacen lagrimear.
Pasos forjadores de caminos.
Quién conoce su final...

Pasos que sólo van,
con la certeza de lo incierto,
respuestas desean hallar.
Pasos que a algún lugar llegarán…
Son tus pasos que allá van.

Pasos que no cesan
aún cansados de promesas,
no se rinden…
Pasos tuyos veo andar.

Encuentro


Te encontré
una tarde oculto entre libros,
a escondidas del frío.
Te hablé
y respondiste con la rapidez
de un fósforo al encender.
Ya éramos amigos.

Te encontré
sólo, desafiando lo incierto,
dominando los años.
Estabas casi a oscuras, calmo…
Fue en mayo.

Te encontré
ese día porque tenía que ser.
Te vi callado
cubierto con una de las máscaras del teatro.
De a poco la fuiste quitando.

Te encontré
sostenido de anhelos,
de anécdotas hecho.
Con necesidad de manifiesto
y un tinte minúsculo de miedo.

Te encontré
de un modo altivo,
obstinado en tu verdad.
Te vi distinto
en aquel rincón de calle paraguay.

Te encontré
y para vos fue como un juego,
pero tus ojos
confundían como ayer.

Te encontré
como a su amor, Penélope.
Por eso me marché.

Sigue yendo...


Aunque el viaje sea incierto
y tantas dudas abrumen.
Aunque se desmorone la esperanza
y alguna lágrima escape.
Sigue yendo.

Aunque te pierdas un instante
o te enfrente la soledad.
Aunque se distorsione el camino
y los pasos parezcan no alcanzar.
Sigue yendo.

Aunque te arrebate el miedo
y necesites dar marcha atrás.
Aunque cueste saltear el muro
y al tiempo anheles anclar.
Sigue yendo.

Aunque se esconda el coraje
o inquiete el ajeno mirar.
Aunque se desvista el cielo
y sorprenda la tempestad.
Sigue yendo...
Corre a la concreción de tus sueños.