
Te encontré
una tarde oculto entre libros,
a escondidas del frío.
Te hablé
y respondiste con la rapidez
de un fósforo al encender.
Ya éramos amigos.
Te encontré
sólo, desafiando lo incierto,
dominando los años.
Estabas casi a oscuras, calmo…
Fue en mayo.
Te encontré
ese día porque tenía que ser.
Te vi callado
cubierto con una de las máscaras del teatro.
De a poco la fuiste quitando.
Te encontré
sostenido de anhelos,
de anécdotas hecho.
Con necesidad de manifiesto
y un tinte minúsculo de miedo.
Te encontré
de un modo altivo,
obstinado en tu verdad.
Te vi distinto
en aquel rincón de calle paraguay.
Te encontré
y para vos fue como un juego,
pero tus ojos
confundían como ayer.
Te encontré
como a su amor, Penélope.
Por eso me marché.
No hay comentarios:
Publicar un comentario